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Cuarta derrota

LA SIESTA DEL TAU CASTELLÓ HASTA EL DESCANSO LE CONDUCE A LA DERROTA

TAU CASTELLÓ                                                    75

CÁCERES PATRIMONIO HUMANIDAD          79

TAU CASTELLÓ: Durán (6), Faner (8), Dijkstra (2), Stutz (10), Hook (4) –cinco inicial–; Soumbey Alley (9), Alvarado (20), Bilbao (5), López (2), Sabaté (9) y Xavi Rey. 27 faltas. Eliminados: Bilbao, Stutz y Hook.

CÁCERES PATRIMONIO HUMANIDAD: Bercy (23), Cepukaitis (15), Jarumbauskas (8), Vecvagars (8), Rodríguez (3) –cinco inicial–; Lafuente (15), Isiani (5), Olaizola (2), Ndiaye y Sánchez. 24 faltas. Eliminado: Cepukaitis.

ÁRBITROS: Igor Esteve, Jorge Baena y Javier Villanueva.

PARCIALES: 6-14, 13-31, 21-42, 33-51 (descanso); 44-55, 48-61, 56-63 y

INCIDENCIAS: Buen ambiente en el pabellón Ciutat de Castelló, con algo más de 1500 personas en las gradas.

            El TAU Castelló fue víctima de sus malos dos primeros cuartos (especialmente el primero) y sucumbió ante el Cáceres Patrimonio de la Humanidad. Los de La Plana despertaron tras el descanso, pero cuando das tanto margen al rival, aunque luego aprietes los dientes, muchas veces te quedas sin tiempo suficiente, y así le ocurrió a los discípulos de Juan Antonio Orenga.

            Los extremeños empezaron como un vendaval (especialmente el ala-pívot Bercy), ya que en minuto y medio endosaron un parcial de 0-7 a un TAU Castelló bastante dormido, por lo que el técnico de La Plana tuvo que pedir su primer tiempo muerto. Tras la pausa, espabilaron algo los locales, pero poco, por lo que seguían mandando los extremeños en el marcador. Corrían cuando podían; y cuando no, su veterano base Dani Rodríguez dirigía los ataques con templanza. Una vez más susto nada más empezar. A los de La Plana les faltaba intensidad defensiva, con lo que su rival anotaba con facilidad, con lo que llegó al término del primer cuarto con una alta puntuación, ni más ni menos que 31 puntos, por tan solo 13 del combinado anfitrión. Tocaba remar y mucho.

            El combinado anfitrión probó la defensa en zona, que dio un poco de mejor resultado, y empezaron a llegar los triples para los castellonenses de forma más asidua, aunque seguía el problema de la escasa aportación de los interiores del TAU. El buen inicio de cuarto de los locales se fue desvaneciendo, los visitantes le pillaron el truco a la defensa en zona y la cosa se puso realmente peliaguda cuando la ventaja cacereña alcanzó los 20 puntos (29-49, min. 19). Al descanso, el resultado parcial (33-51) no invitaba mucho al optimismo.

            Nada más reanudarse el choque, se vio que la intensidad de los anfitriones había subido al nivel que requería la cita, en esta ocasión en individual. Más vale tarde que nunca. Al Cáceres le costaba más recibir el balón, la defensa de los bloqueos era más agresiva y se peleaban más los balones. Así las cosas, los visitantes al fin se vieron en la necesidad de pedir un tiempo muerto para intentar cambiar la decoración (42-55, min. 24). Pasaba el tiempo, pero la desventaja no bajaba de los 10 puntos. LA defensa castellonense estaba siendo muy buena, de hecho dejó a su adversario en solo 10 puntos en el tercer cuarto, pero la anotación castellonense era escasa también, por lo que se encaraba el último cuarto con una difícil misión por delante (48-61).

            Dos canastas seguidas y dos posteriores tiros libres convertidos por Stutz hicieron que el TAU se acercara (54-61, min. 32). Sin embargo, aunque las sensaciones sean buenas y al rival le cueste mucho anotar, en baloncesto una remontada no se consuma hasta que te pones por delante; y los de La Plana no lo conseguían. Eso sí, estaban cerca, pero no remataban la faena y el tiempo se iba agotando (59-66 a 2:34 del final). La esperanza llegó tras una jugada de 3+1 de un inspirado Óscar Alvarado (65-68), pero dos rebotes ofensivos posteriores del Cáceres fueron un jarro de agua fría. Se intentó hasta el final, pero en cuanto el combinado anfitrión entró en bonus y los cacereños pudieron anotar desde los tiros libres, el encuentro quedó decantado hacia los visitantes. Faltó poco, pero se llegó tarde.